Finalizamos el año jubilar al que nos invitó el Papa Francisco, un año de gracia y bendición, y como Familia de la Encarnación que peregrina en Latinoamérica, hemos recogido nuestra historia en los distintos grupos esparcidos a lo largo de esta tierra.
Son historias compartidas, de rostros encarnados que caminan en el día a día junto a las hermanas Ursulinas de Jesús y que testimonian las vivencias de la fe vivida desde la Espiritualidad que nos anima, aquella que brota desde el Sí generoso de la Virgen María y nos permite contemplar a Jesús como el Verbo que se encarna y se hace humanidad.
