La famille de l'Incarnation

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Llamadas a compartir la vida como hermanas

Objetivo de este cursillo: Reflexionar sobre el paso de los años, tomar conciencia de nuestro presente y proyectarnos con esperanza hacia el futuro.

La Realidad Misionera de España fue convocada por Miriam para una sesión de formación. En la Zona Vasco-Navarra asistimos al cursillo los días 19 de enero tarde al 21 a mediodía. La respuesta fue numerosa y la sesión muy intensa. Os hacemos partícipes de unas "pinceladas" de lo vivido y aprendido esos días. La sesión titulada “Llamadas a compartir la vida como hermanas” fue dirigida por Vicky Irigaray Bergara; ella misma se define: "Soy mitad irunesa por mi madre, y mitad de Burguete, por mi padre; aunque reconozco que en mí, predomina mi parte navarrica. He vivido muchos años en Pamplona, años muy cruciales de mi vida"…

Envejecer es obligatorio, crecer es opcional

La vida no se detiene…
No nos tenemos que dejar atrapadas por las ideas culturales en torno a la vejez, no existe un modo único de envejecer porque envejecer bien depende en gran medida de nosotras mismas; es una etapa en la que tenemos que firmar un cheque en blanco a Dios sabiendo que el timón lo lleva Dios pero si yo no llevo también no me conducirá a nada. Tenemos que creer profundamente que Dios coopera en todo para nuestro bien, que está ahí, que está de nuestra parte. Y entonces hacerme estas preguntas: ¿Cómo quiero vivir? ¿Qué quiero contagiar? ¿Cómo vivo yo este momento? Pienso en mis recursos…mis carencias…momentos que me ayudan…o me fastidian…

Algunas posturas equivocadas :

Asistentes al cursillo

Aferrarse al pasado:
Generalmente caemos en la trampa de agarrarnos a la etapa productiva de otros tiempos y ofrecemos resistencia para adoptar otros ritmos de vida; esta tendencia puede ser porque nos han educado para “hacer” y nos encontramos ahora un poco en el aire. Tenemos que auto educarnos para vivir hoy en el hoy, para vivir en una apertura, en flexibilidad…es decir, vivir en una dinámica de adaptación constante, tomando conciencia de la realidad que nos habita.

Otras posturas “engañosas” y equivocadas:

  • “Antes todo era mucho mejor”…añoranzas y nostalgias que no se apartan de nosotras…
  • Echar la culpa a los demás… Incapacidad para asumir nuestro grado de responsabilidad…Vivir cerradas a la realidad…
  • Eludir el encuentro con Dios… buscar la seguridad en actos religiosos externos…no entrar dentro de sí y escuchar la llamada… Tenemos asociada la vejez con lo no deseado. Es el tiempo de soltar amarras y dejarnos conducir

Algunas posturas a potenciar:

Más hermanas de Vitoria que asistieron al cursillo

Cambiar la mirada: mirar como nos mira y los mira Dios, siendo transmisoras de confianza unas para otras hasta el punto de llegar a contagiarnos de lo bueno. Esto no es fácil; nos han enseñado a ver lo malo y ahora dar la vuelta y relacionarnos desde “mi bueno hasta lo bueno” es una asignatura pendiente difícil de asumir pero esta es nuestra responsabilidad y nuestra tarea.
Siempre tenemos que ver lo positivo de las demás y aceptar de ellas las caricias positivas que merezco. Las caricias son: "Estímulos sociales dirigidos de un ser vivo a otro, que reconocen la existencia de éste”.

Reconciliarnos con nuestra propia historia:
Porque nuestra historia es don y gracias. Necesitamos bucear en nuestro yo y avanzar hacia la verdad de una misma. “Tu me llevabas sobre tus alas” (Éx 19, 3-4)
Necesitamos aprender a utilizar la empatía, disposición interior para ponernos en la situación existencial del otro y de la otra. "Meterse en los zapatos del otro". Ponerse en el pellejo del otro. Percibir al otro "como si" yo fuera el otro, evitando la

  • Identificación emocional (simpatía)
  • Identificación por lo mismo ("también a mí...")

Nuestras oraciones iban al unísono de lo que recibíamos:

“Felices quienes han descubierto que su cadena original de ADN y la de la humanidad es el amor y la solidaridad”.
“Felices quienes se siguen asombrando, siguen jugando, riendo, contemplando, agradeciendo, acariciando, sintiendo”.
“Felices quienes continúan fieles al amor de Dios manifestado en Jesús, pero abiertas al viento del Espíritu que sopla donde quiere, nos invita a ser libres, sin saber nunca hacia dón nos encaminará”.

Un punto muy significativo y primordial: Reinventar la comunidad

Reinventar el arte de vivir juntas, marcado por relaciones que humanizan, por la escucha, la empatía, la no violencia, con el fin de llegar a ser testigos de los valores evangélicos.
Es necesario "reinventar" porque la sociedad ha cambiado y las personas- no sólo los jóvenes- también han cambiado. La antropología nos aporta nuevos modelos de plenitud humana a los que no debemos renunciar.

  • El sentido democrático actual cuestiona antiguas formas de ejercer la autoridad comunitaria.
  • El reconocimiento de la dignidad de la persona nos obliga a repensar la humildad.
  • La irrenunciable autonomía de la libertad madura invita a replantearnos la obediencia.

Corremos el gran peligro de idealizar la comunidad, por perfeccionismo o falsas expectativas. A menudo tenemos un ideal de comunidad tan inalcanzable que nos frustramos constantemente. La mayor dificultad para reinventar el arte de vivir juntas en una comunidad es la debilidad de nuestra fe, nuestro anclaje interior, el olvido de la primera llamada del Señor.
La calidad de vida de una comunidad depende de la madurez humana y de la calidad evangélica de las personas que las integran. Una buena comunidad en su organización y formas de relacionarse ayuda a crecer a las personas y posibilita procesos de transformación personal.

La comunidad: tarea cotidiana

El compromiso comunitario no se mide por los resultados, por haber logrado una comunidad más o menos buena, sino por vivir creando comunidad a lo largo de la vida.
El milagro de la vida fraterna es gracia: don y tarea.
Tarea cotidiana, supone un éxodo constante y diario de nosotras mismas para ir haciéndonos hermanas. Acogida, diálogo y corresponsabilidad tres pilares de esta tarea cotidiana.

  • Acogida: abrir el corazón y la comunidad
  • Reunidas sin habernos elegido. No nos escogemos, nos acogemos
  • Acoger no sólo a los huéspedes- a los que siempre se van- sino a las que viven día a día con nosotras. "Se trata de acoger desde el corazón de Dios el misterio de cada persona".
  • El respeto: Acogida reverente ante el "misterio" de la hermana, que es como una estancia sagrada cuya puerta sólo se abre desde dentro.
  • La compasión: es la acogida referida a las débiles, ancianas, raras, enfermas, insatisfechas... Opción preferencial por las pobres.
  • Reconciliación: cada mañana volver a empezar, hasta 70 veces 7. Volver a acoger con el corazón a quien nos ofende o molesta. Disculpar interiormente.
  • Servicio: se traduce en entrega personal más allá de los pequeños favores o de las tareas domésticas compartidas en comunidad. El verdadero servicio consiste en dedicar tiempo y afecto a las hermanas

Diálogo, camino hacia el encuentro

Tradicionalmente tendencia supervalorar el silencio; en una vida religiosa renovada se hace indispensable la comunicación.

  • Silencio sin comunicación: aísla a la persona y la encierra en sí misma. Comunicación sin cultivar el silencio: vacía y superficial
  • Las reuniones comunitarias, tiempo de calidad para el encuentro.
  • Dialogar a nivel profundo temas de interés común.
  • Compartirnos en comunidad. Decirnos.
  • Compartir la fe, clave de una comunidad renovada.
  • No sólo rezar juntas. Decirnos desde Dios.

Corresponsabilidad

  • Antes: comunidades piramidales con estructuras monárquicas. Una sóla tenía el mando y el "estado de gracia". Transmisores de la voluntad de Dios, no hacía falta discernir.
  • Renovación postconciliar: comunidades circulares donde las relaciones humanizan.
  • El centro de la comunidad: Jesús La comunidad: discípulas iguales
  • Comunidad circular: Todas han de tener voz y tomar parte como personas maduras en la marcha de la comunidad y tomar decisiones conjuntas.
  • Todas somos responsables del clima comunitario, de la riqueza de las reuniones, de la hondura de las celebraciones, del crecimiento de cada hermana.

Algunas pistas para crear vida en la comunidad:

  • Arriesgarnos a creer. Arriesgarnos a ser, más que a responder.
  • Arriesgarnos a escuchar voces distintas o salir de los círculos que nos mantienen adormecidas en nuestra paz.
  • Arriesgarnos a dar la palabra a las más jóvenes.
  • Arriesgarnos a abrazar, a ser, los gestos proféticos, aunque nos hagan tambalear nuestras seguridades institucionales.
  • Arriesgarnos a perder, porque si seguimos ganando, al final sólo nos quedarán ganancias, sin personas.
  • Arriesgarnos a un estilo de vida más fraterno en el que se comparten los sentimientos, porque sin ellos nos quedamos en las formas y éstas ni nos convencen, ni llaman a quienes tienen que venir.

¿Qué de lo escuchado... vivido...compartido de ayer se ha hecho luz en mi...?

Todo esto con actividades ínter comunitarias, con diálogos, con oraciones preparadas a fondo, hicieron del encuentro una vivencia rica, positiva...Lo que nos hacía falta para regresar a nuestras comunidades con el ánimo dispuesto a "practicar", a ir dando respuesta a estas preguntas y a otras muchas y a no dejar caer nada de lo recibido.
Realidad Misionera de España
Zona Vasco-Navarra