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Nuevos Testimonios

Tres hermanas: Tere Celigueta , Ana Urdániz y Yobanca Heredia nos dan su testimonio después de haber participado en la Asamblea del 26-30 de Agosto del 2018.
Las tres con profundas raíces latinoamericanas: Yobanca nació en ese Continente y Tere y Ana que han tenido allí una fuerte presencia misionera regresan ahora a la Realidad Misionera de España.

Tere Celigueta

Me pide Pepa algo sobre mi primera Asamblea después de mi regreso de Ecuador, y son tantas las cosas, sentimientos y vivencias en esos días que tendré que limitarme a decir cómo desde la llegada el 25 me encontré como en casa….casi como si no hubiera estado fuera esos hermosos años en La Bota, que por supuesto llevo en el corazón.
He redescubierto la vitalidad, la belleza de las celebraciones, la fuerza de todas las hermanas que nos viene al reconocer agradecidas lo que Dios nos ama a cada una y a toda la Congregación.
La vida llama a nuestra puerta y nos invita a seguir caminando juntas, acogiendo nuestra propia historia, a lo largo de los Capítulos desde 1975 hasta el de 2015, con tanta gracia recibida para seguir avanzando hacia nuestro futuro, frágil y rico a la vez.
Con oportunidad de soñar… ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Con quiénes? Y ¿Para quiénes queremos vivir esta etapa de nuestra vida religiosa en entrega generosa?
La insistencia de Blanca en entrar en un discernimiento profundo que nos dará paz, y la fuerza de Vicky animándonos a ser mujeres felices, audaces en reinventar la vida comunitaria.
Mi agradecimiento de corazón a la gran confianza de Mercedes y Miriam, que han depositado en nosotras, al compartir lealmente toda la situación dura a la que están enfrentadas como “nuestras hermanas mayores” y a las que apoyamos con nuestra oración y discreción.
Y como broche de oro, la fiesta final tan participativa y tan genial que nos llenó de alegría para empezar con ánimo este nuevo curso.
En definitiva, me siento feliz de ser ursulina, muy agradecida de mis años en Ecuador y…¡¡¡cómo no!!! De volver a mis raíces vitorianas en la comunidad de Sansomendi, en medio de esta gente sencilla y diversa con las que quiero aprender y compartir mi vida.Tere Celigueta



Mi participación en la Asamblea ha sido sobre todo
-  un reencuentro con las Hermanas y la realidad de España
-  un espacio donde he podido disfrutar y compartir con todas, aunque especialmente con algunas que no había tenido oportunidad hace muchos años
-  descubrir la vida y la riqueza que habita en la realidad misionera, su gran creatividad.

También he sentido la invitación a seguir viviendo con “los pies en la tierra” a través de:
-  la relectura del caminar que se ha ido haciendo y se sigue haciendo en la realidad misionera, y de la propuesta de trabajo que se nos propone en adelante.
-  A ser “fecundas” y no productivas, a vivir desde el SER, alimentar el valor de la “presencia”.
-  A vivir como hermanas “suerte de vivir en comunidad”, acoger “la fragilidad” como oportunidad y no como amenaza.
-  A vivir la “sencillez”, “leer a Dios que se está trasparentando en la realidad”
-  A “abrir puertas”, expertas en “inclusión”, “humanidad”
Gracias a todas y cada una. Ana




Hola querida Pepa:
Me pides compartir algunas impresiones sobre la Asamblea y lo primero que me nace, es dar gracias a cada una de ustedes hermanas por su acogida.
En sí, desde que llegué a la Realidad de España me sentí en casa, en sintonía espiritual; esto gracias a cada una de las hermanas que estuvieron en América
y me transmitieron el Carisma de la Congregación en la vida cotidiana de la comunidad y la misión.
Vivir la Asamblea por primera vez con un gran número de hermanas, me dije: ¡huao! Cuántas hermanas! y poco a poco fui descubriendo la empatía entre unas y otras, claro hermanas de ídem generación, que se comprenden y se quieren, que las impulsa a unirse, ser creadoras y creativas entregando lo mejor de sí en todo momento, viviendo la fraternidad.
Y hoy vislumbrando un camino desde la realidad de la vida para asumir con fortaleza el futuro. La pregunta que me tocó y que resuena en mí con fuerza y muy realista es:
¿Dónde quiero pasar la última etapa de mi vida?.
Es cierto, la vida avanza, las fragilidades se dejan notar, un tiempo fuerte de repensar la vida; pero de repensarla con la gran riqueza de la sabiduría de vida y vida espiritual.
Gracias a Dios por el gran don de la vida. Gracias por la vida entregada a cada una de las hermanas en la Comunidad de La Paz, que nos enseñan con humildad su saber ser ofrenda de amor y gracias a todas las personas que colaboran en la calidad de vida digna y participando en la vida congregacional con sencillez y prontitud. Yobanca