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Nuestro encuentro en la Casa de Ejercicios de Galapagar.-I

La experiencia de este encuentro es también un reconocimiento a tantas y tantas hermanas que han salido para vivir una experiencia misionera fuera de su tierra, en Francia - Italia - Camerum - América Latina... La historia de las Ursulinas de España esta llena de esos desplazamientos que muchas hermanas hicieron y siguen haciendo para vivir la MISIÓN de la congregación... todos estos movimientos han supuesto una gran riqueza de experiencias y de encuentros interculturales...

En este tiempo de tanta movilidad humana, donde el tema de la inmigración, de la interculturalidad ocupa un espacio tan importante, se nos ha invitado en la Realidad de España, a las que hemos vivido una experiencia de vida misionera fuera de nuestro país, para hacer memoria juntas, de las vivencias acumuladas en estos desplazamientos.

Vivir una experiencia fuera del lugar de origen, es siempre una riqueza y supone una vivencia que muchas veces no tenemos el tiempo de releer. Es lo que hemos hecho los días 12, 13 y 14 de Abril, en la casa de Ejercicios de Galapagar, en Madrid, 23 participantes ursulinas, y dos amigas invitadas: Patricia y Beatriz.
Para ello, por una parte, Luca Pandolfi, sacerdote italiano, nos ha ayudado a las del grupo convocado como de estancias más cortas, a entrar en ello a través del tema de la interculturalidad y la migración…presentando ésta como factor de riesgo en forma de lo que se conoce como duelo migratorio. Este es múltiple, porque supone que todo cambia alrededor de la persona emigrante: Familia, amigos, lengua, cultura, tierra, etc…Constatamos cómo nuestros desplazamientos distan mucho de tener estas consecuencias tan negativas como en el caso de toda la movilidad humana…, porque nos sentimos acogidas, protegidas, en familia…pero sí nos suponen toda una adaptación… en realidad, en cada destino que tenemos para cambiar de comunidad, experimentamos las mismas exigencias…
Fernando Domínguez, el sicólogo que nos ha acompañado en varios encuentros, nos hace constatar al otro grupo, cómo lo que vivimos se va incorporando en nuestro SER, y nos va construyendo en lo que hoy somos. En esta dinámica conviene matizar:

  • El término “vivencia” (lo que pensé, lo que sentí), expresa mejor lo que queremos manejar a la hora de releer lo que hemos vivido…
  • No es lo mismo “nostalgia” que “recuerdo”: no tiene sentido el querer volver a algo que ya no es…ni yo misma soy lo que fui…
  • La “anécdota”, (hablan las acciones, los sucesos) lo que hice…;
  • Una cosa es el error (es rectificable), y otra la frustración, (“tirar la toalla”).
  • Aclaramos el sentido de “herida”, “huella”, “tatuaje”…
    Así hemos ido resituando nuestras vivencias, reordenando nuestros sentimientos…

¡Qué bien encajaba en esto la oración que acabábamos de hacer…!:

Muchas veces a lo largo de los años he mirado mi historia, nuestra historia y he dicho: Padre, ¿qué estás haciendo? Él responde: “estoy bordando la vida”. Entonces yo le replico;”Pero se ve tan confusa, tan desordenada…los hilos parecen tan enredados..”. Y Dios parece decirme, “Mi niña, ocúpate de tu trabajo…que yo estoy haciendo el mío. Un día te traeré al cielo y te pondré sobre mi regazo y verás el plan desde mi posición. Entonces me entenderás…”

Iluminada por el texto de Rut, 1,7 - 17 y la canción de Mercedes Sosa:

    • Vamos, decime, contame todo lo que a vos te está pasando ahora,
      porque si no, cuando está tu alma sola, llora.
    • Hay que sacarlo todo afuera, como la primavera
      nadie quiere que adentro algo se muera.
    • Hablar mirándose a los ojos, sacar lo que se pueda afuera
      para que adentro nazcan cosas nuevas”


      Por eso ha sido un tiempo de ACCIÓN DE GRACIAS:
  • Gracias por todo lo vivido, por todo lo que hemos aprendido, por todo lo recibido.
  • Gracias por posibilitarnos a hacer una memoria colectiva de la salida y del retorno.
  • Gracias por ayudarnos a desplegar nuestra misión de encarnación en todas las realidades, traducirla.
  • Gracias por reconocer lo que hemos tatuado en la palma de la mano, por decirnos qué ha cambiado en nosotras.
  • Gracias por vivir la posibilidad de ser emigrantes, de vivir nuestros duelos en la salida y en el retorno.
  • Gracias porque la Congregación nos ha posibilitado este encuentro de compartir nuestras vivencias, de hacer memoria agradecida como camino para seguir reflexionando.
  • Y gracias porque el Padre Dios sigue bordando nuestra vida
Las participantes del encuentro