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CANADÁ: Encuentro anual de la vida religiosa femenina de Edmonton

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El sábado 4 de mayo de 2019 tuvo lugar el encuentro anual de la vida religiosa femenina de Edmonton, en el que participaron 65 hermanas y 22 asociadas y asociados.

A modo de homenaje, se fueron recordando con fotos a las hermanas que en este año habían partido hacia la casa del Padre. Se nombró a las que fueron enviadas a otra misión, y se dio la bienvenida a las hermanas que han llegado a compartir la vida en Edmonton; hubo congratulación general porque era mayor el número de las que llegaban que de las que partían.

Además de la rendición de cuentas y actividades y decisiones prácticas por tomar, estaba invitada como ponente al encuentro la hermana Teresita Kambeitz, de la Orden de Santa Ursula, consejera general en su congregación.

Visita general de la sala de encuentro vida religiosa femenina de Edmonton

La hermana Teresita presentó la figura de María Magdalena. Los evangelios la nombran 12 veces. De ella se dice que fue liberada por Jesús de siete demonios. Siete indica totalidad en la Biblia, lo cual podemos interpretarlo como que toda ella estaba fuera de control. Los evangelios fueron escritos por hombres, y para ellos fuera de control significa que una mujer no responde a su esquema, que no acepta los códigos de conducta establecidos y por lo tanto les hace sentir incómodos y cuestionados.

En 2009 se hicieron excavaciones arqueológicas en Magdala. Entre las cosas que salieron a la luz estaba una torre de secado de pescado. Por el nombre, María Magadalena, se deduce que era una persona importante en esa ciudad. Muy posiblemente era viuda y ella misma llevaba su negocio de secado de pescado, teniendo que tratar con pescadores, comerciantes, etc. Por tanto, estaríamos ante una mujer competente, inteligente, con dinero y con poder (es decir, para los hombres tendría todos los demonios).

Si pensamos que “demonios” son debilidades que nos impiden ser personas realizadas, podemos pensar en baja autoestima, amargura, apatía, autocompasión, flojera, depresión, desesperanza. El ser una mujer que tenía que tratar con hombres fuera de los esquemas mentales de éstos, le tuvo que provocar mucho conflicto y mucho desgaste, y pudo llegar a vivir esos siete demonios.

El encuentro con Jesús, su aceptación, valoración y cariño, la hicieron volver a la valoración de sí misma, a ponerse en pie frente a los demás que la cuestionaban. El amor de Jesús la empoderó, la liberó. Los “siete demonios” se transformaron en siete dones: de la baja autoestima a la valoración positiva de sí misma; de la amargura a la paz profunda del alma; de la apatía a la alegre creatividad; de la autocompasión a la gratitud profunda; de la flojera al entusiasmo por la vida; de la depresión a la habilidad para amar y ser amada; de la desesperanza a la alegría llena de esperanza.

María Magdalena es nombrada entre mujeres que formaban parte del grupo que seguía a Jesús y que le asistían con sus bienes (Lc 8, 1-3). Su valentía es incuestionable, pues en la mañana del sábado, “cuando aún estaba oscura”, fue al sepulcro de un crucificado (mayor estigma y desprecio), fuera de toda prudencia y de todo sentido común, pues era peligroso. Pero es que su amor era más fuerte que el temor: “enamórate, y eso decidirá todo”. Dado que nuestra fe está fundada en la resurrección y ella fue la primera testigo, podemos considerarla fundadora del cristianismo. De hecho, en los cinco primeros siglos, recibió el título de “apóstol de apóstoles”, y “constructora de la Iglesia”. En las iconografías aparece a la par que Pedro.

Cuando fuera del sepulcro Jesús le dice a María Magdalena “suéltame” (Jn 20, 17), la traducción más exacta sería “no me retengas”: no me retengas en mi condición terrena, porque ya estoy en otra dimensión. María Magdalena no podrá más que decir: “He visto al Señor” (así llamarán a Jesús los discípulos después de la resurrección). Una dimensión nueva se ha abierto en la historia para siempre, y María Magdalena es la primera en ser testigo.
La hermana Teresita concluía su intervención preguntando: ¿quién es hoy María Magdalena? La respuesta: cada una de nosotras.

Algunas de la Ursulinas de Jesús presentes en el encuentro

Que María Magdalena nos ayude a ser valientes, a amar con todas nuestras fuerzas y a ser testigos del amor infinito de Dios.

Comunidad Saint Kateri, Edmonton