

Desde el año 2009, en una de las comunidades donde estamos presentes las Hermanas Ursulinas de Jesús en Chile, se convocó a un grupo de laicos jóvenes y adultos, para ir en ayuda de las personas en situación de calle.

Fue así, que animados por el ícono del Buen Samaritano y dejándonos impulsar por el Espíritu del Verbo Encarnado se dio forma a este grupo humano que camina en la Familia de la Encarnación desde un servicio social a ese rostro de Jesús que está en los más pobres.

Con tres años de camino, de compartir la misión y la espiritualidad desde la reflexión, teniendo como frase impulsadora "Desde que Dios se hizo Carne, todo rostro humano es lugar de encuentro con Él", este grupo va cada 15 días va visitar a las personas que duermen en una calle aledaña a un conocido hospital de la ciudad de Santiago, específicamente a fuera de las dependencias de la morgue, es un escenario adverso, pues ahí duermen adultos, jóvenes y algunos niños. En cada visita entregamos además de un reconfortante alimento, una palabra de acompañamiento, escuchándolos y compartiendo la vida por 3 o 4 horas en la noche, estrechando lazos de fraternidad y descubriendo a ese Jesús Encarnado que nos pide involucrarnos y actuar frente a la necesidad de este mundo que clama ayuda.

La celebración de la Navidad en la calle es la última actividad anual que celebramos con ellos y es donde también generamos redes de solidaridad con otras personas que quieren ayudar con sus aportes. Este año 2011 fue en la noche del 23 de Diciembre y participamos todo el grupo junto a otros amigos invitados, se compartieron más de 100 cenas.


