(5ª « puerta de entrada »)
El P. Baudouin, al presentarnos la Escuela de la Encarnación, nos invita al seguimiento de Jesús, acogiendo el momento presente, allí donde estamos. Ahí y no « en otro sitio »en el « hoy y aquí » según la expresión del P. Baudouin, ya que Dios llega a nosotros de muchas maneras. Ahí es donde tenemos que encontrarlo y acogerlo.
El folleto « Grano de mostaza » nº 5 presenta así « el hoy y el aquí »:
En primer lugar es una cuestión de realismo… También una de las leyes de la Encarnación, situada en el tiempo, en la historia, en un país, en una familia…

“HOY”No puedo elegir “el presente” que Dios me da. Mi “hoy” es el momento de ejercitar mi fe.
“AQUÍ”Se necesita un tiempo de discernimiento para establecer la unión entre una situación determinada y la “Providencia” porque no cualquier situación es necesariamente querida por Dios, incluso, hay algunas contra las que hay que luchar. “Aquí”…La invitación es doble: No hay que soñar con otra cosa que me dispersa y me libra de actuar… Apoyarme en la realidad de lo que me hace vivir hoy para construirme y construir el futuro. Toda fidelidad supone y necesita unos cambios pues nuestra primera fidelidad es estar atentos a nuestro hoy y a los hombres y mujeres de nuestro tiempo.
«Tomemos el siglo como la Revolución nos lo presenta, entramos en una nueva era. »
La piedra cuadrada

«Veía la otra noche una bonita piedra cuadrada, parecía preciosa; era cuadrada en todas sus caras. La ponían por todas partes y por todos los lados, era sólida, y como era grande y pesada, se hacía su hueco en cualquier lugar en el que se la colocara. Si la tiraban encima de espinas, las aplastaba y se quedaba allí, sólida…La ponían encima y entre las flores, y allí permanecía; intentaron ponerla en las paredes de una construcción, y dondequiera que la colocaran, era su lugar conveniente…De este modo, hijos míos, volveos cuadrados, si no lo sois. También vi otra que era siempre demasiado larga o demasiado corta, no podía colocarse en ningún lugar. Me dijeron que era una religiosa de Pons que se ocupaba demasiado del pasado y del futuro. El presente nunca estaba bien para ella…« El que pueda comprender que comprenda » (13 de mayo de 1810)
Del Padre Pécot, fmi, Fundador de las Hermanas de la Inmaculada.
« Hoy, hagamos las tareas de hoy, dejemos las tareas de mañana para mañana» (texto citado en: “Clartés sur la plaine” p. 125)

Las respuestas a la encuesta dirigida a las familias religiosas y a los laicos inspirándose en la espiritualidad del P. Baudouin hacen a menudo mención a la importancia de vivir « el aquí y el ahora » según una espiritualidad de encarnación.
Vivir bien « el Hoy y aquí »:
Esto nos sitúa en nuestro « círculo » de humanidad
La experiencia humana nos muestra algunos indicadores que pueden ayudarnos a tener los pies en tierra. Aquí y hoy.
A cada uno le toca situarse en su «círculo» de humanidad Esta humanidad cotidiana tiene rostros y nombres. Está constituida por nuestros ambientes, barrios, pueblos, familias, vecindades, equipos profesionales, etc.… Es nuestro primer entorno. Por lo tanto, a nuestra medida.
Esto nos invita a vivir el momento presente.
Esto nos invita a abrir los ojos.
Abrir los ojos ante los acontecimientos cotidianos
Esto nos invita a colaborar con Dios
Vivir el Aquí y el ahora… colaborando con el Dios de ternura y de misericordia, para hacer juntos un mundo, una sociedad, un pueblo hermoso, feliz, como El lo quiere…
También forma parte del Tesoro común el canto del P. Gaëtan de Courrèges: « Tomemos este tiempo tal y como el hoy nos lo presenta…»

« Rumiar la Palabra… para vivir el Hoy y el Aquí »
Mt.6, 25-33 sobre « las preocupaciones » :
¿cómo acoger estas palabras de Jesús para nosotros hoy?
Ef. 5,15-16 « Mirad atentamente cómo vivís; que no sea como imprudentes, sino como prudentes; aprovechando bien el tiempo presente, porque los días son malos.»
en el Padre nuestro: danos hoy nuestro pan de cada día.
¿Qué queremos decir?

Acoger el tiempo presente como el « el tiempo que Dios me da » no quiere decir que debo pensar en Dios en todo lo que hago, no es ni posible, ni deseable. Puede decir sencillamente: hacer bien lo que tengo que hacer, « el amor al trabajo bien hecho », tener el corazón abierto, acogiendo a todos los que Dios me ponga en el camino…
Reflexionar sobre mi « día a día » familiar, social, profesional:
¿cómo lo vivo? ¿satisfecho? ¿insatisfecho? ¿soñador? ¿nostálgico?
¿estoy atento a los otros? ¿a las llamadas?
con la oración del Padre nuestro:
por la mañana: pararnos al pedir el pan y darle un contenido personal, según nuestra situación del día, lo que prevemos, nuestras preocupaciones, nuestras penas…
por la noche: darnos el tiempo para dar gracias por el pan del día que se nos ha concedido…