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El anciano sigue siendo un peregrino en la vida.

Ha salido en la revista chilena Testimonio este artículo de Elena Oyarzabal, U.J. Nos dice lo que necesitamos para ser "peregrinos de la vida".

INTRODUCCIÓN

Elena Oyarzabla, Ursulina de Jesús

Sabemos todos que nuestra vida es una peregrinación por diferentes caminos, con distintas personas y en diversas etapas. Lo sabemos, pero resulta interesante y motivador acoger, a nivel personal y comunitario, la siguiente afirmación: El anciano sigue siendo un peregrino en la vida.
Es bello el término "peregrino", con carácter alentador. Yo pienso que para muchos de los que somos ancianos puede tener, "entre otros", el sentido simpático y dinámico de despertador: Despertador a nuestra misión universal en el aquí y el ahora.

Despertador que nos libera del impacto negativo de frases que podemos oír, que vamos interiorizando y que nos pueden desanimar: "Los ancianos, conservadores, creen que se paró el reloj de la historia". "Con los mayores hace falta tanta paciencia!" "Tendríamos que multiplicar las residencias de ancianos".

Ante expresiones o gestos que desalientan, es importante utilizar el despertador de "somos peregrinos". Realizaremos un tranquilo análisis de nuestras posibles causas de molestia a otros, por si fueran reparables con normalidad. Y, con interesante rapidez, pasaremos a memorizar otras expresiones sinceras y felices, que nos vienen de personas con quienes hemos trabajado por la "pasión del Reino". Comunicaciones realistas, que abren a la esperanza: responden a nuestra necesidad de amar y sentirnos amados, a nuestro deseo de ser útiles y serviciales y al sueño de participar en lo que sea avance en la congregación y en el mundo...

Si yo opté por entrar en esta, mi congregación, fue en gran parte por el ardor misionero de los entonces nuestros mayores. Además, ellos me abrieron a la riqueza de nuestro "carisma", a la confianza en mis posibilidades, al amor al pobre...

- "La oración prolongada de los ancianos es estímulo y "fuente de vida" para los que estamos más metidos en la brecha de la misión. Ellos valoran lo que hacemos".

- "Los que gozan de salud se apuntan al "voluntariado" con inmigrantes, presos, personas solas, enfermos. En comunidad nos dinamizan con su apoyo. Pero es seguro que sufren al no ser tan activos como antes, debido a sus limitaciones..."

- "Algunos mayores siguen interesados en temas que, en su juventud, han sido menos profundizados, como el ecumenismo, la ecología, las analíticas actuales. Da gusto constatar su capacidad de investigación y su forma de asumir su relativa soledad".

- "Hay también ancianos con gran don de acompañamiento. Lo suyo es muy realista:
Mucho testimonio de vida y pocas palabras. Y estas van plenas de orientación hacia la vida de oración, hacia el bien común y la apertura al hermano mundo".

Renovamos con realismo nuestra misión de ser peregrinos en la vida:
Mis recientes entrevistas con personas mayores me han facilitado optar por un esquema bello. Responde a un llamado rico y alentador de nuestro peregrinar. Acogí como titulares estas expresiones significativas:

1. Paz profunda y esperanza
2. Mantener la relación intergeneracional
3. Sentir el llamado a la solidaridad universal
4. Vivir algún compromiso con¬creto en voluntariado
5. Cantar con María: "¡Magníficat!

1. PAZ PROFUNDA Y ESPERANZA

Para ser "peregrinos de la vida" necesitamos:

Tomar conciencia clara de nuestra gran facilidad para perder la paz.
Ante el desaliento o la impaciencia, nos diremos con firmeza: "Yo quiero recuperar mi armonía. La ansío, a fondo. Además, el mundo necesita constructores de paz. Necesita mi paz activa, mi alegre esperanza". Y Jesús me dice: "Venid a mí, los angustiados, que yo os aliviaré".

Seguros de la gran riqueza del "yo interior, habitado por el Espíritu", pasaremos a la plegaria a DiosAmor, unidos a tantas personas que necesitan paz personal y colectiva:

"Dame, Señor, aquella paz extraña, que brota en plena lucha como una flor de fuego, que rompe en plena noche como un canto escondido, que llega en plena muerte como el beso esperado".(Pedro Casaldáliga)

Asumir nuestro proceso de ancianidad con esperanza
La aceptación de que nuestra vida tiene su fin cercano es un hecho positivo. La resignación ante la muerte no es lo mismo que la aceptación. Esta última conduce a la esperanza, abriéndonos a dos importante certezas:
En nuestros achaques seremos bien atendidos.
¡Cuántos no tienen esta seguridad!
Después viviremos en el Reino de la plenitud, donde Dios-Amor nos acoge, y donde muchos seres queridos nos esperan.

"Y después de ir y prepararon un lugar, vendré otra vez para llevaron conmigo, para que estéis donde yo voy a estar" (Jn 14, 3).

"Allí no habrá llanto, ni lamento, ni dolor, porque todo lo que existía ha dejado de existir" (Ap. 21, 4).

Colaborar con otras personas o asociaciones, que buscan caminos de paz activa, fuentes de esperanza.

Tienen objetivos claros y nobles, con asesores válidos, con evaluaciones rigurosas. Son grupos de laicos y religiosos, jóvenes y menos jóvenes. Les une la acogida juntos de la palabra de Jesús: "Mi paz os dejo, mi paz os doy. Mi paz no es como la que da el mundo".

El análisis compartido de realidades concretas, la oración en comunidad y con otros motivan y empujan hacia el crecimiento de la paz personal y global, tan necesarias. Paz solidaria. En esta dirección va la publicación de mis dos libros: "Caminos de encuentro" y "Orar es vivir".

II. RELACION INTERGENERACIONAL

Nuestras energías ya no son como las que teníamos a los cuarenta años. Nuestro paso es más lento, aunque avanzamos... Han disminuido, tal vez, nuestras relaciones. Son menos variadas y menos chispeantes nuestras citas... Conscientes de ello trataremos, con optimismo realista, de no romper lazos entre las generaciones, y sí crear puentes... Cantaremos con Jeremías, en la Iglesia y en la congregación: "Los jóvenes y los viejos se alegrarán juntos" (Jr. 31, 13).
Los ancianos estamos llamados a interesarnos vivamente por el camino que hoy recorre la juventud: desde las "citas del botellón" y "jóvenes de la noche", hasta "jóvenes sin frontera", "grupos de oración", "amigos del pobre", "visitadores de presos"...

Como peregrinos sabemos que, a nuestra edad, podemos tener un tiempo más disponible para recorrer con tranquilidad calles y parques con algún objetivo, o sencillamente para dar un paseo, necesario para la salud. Esta salida puede favorecer la visita a enfermos, una relación de sencilla simpatía y de interés con vecinos, con parroquianos, o con personas encontradas al azar... Esta relación debe ser, dentro de la discreción necesaria, de gran calidad y de enriquecimiento mutuo.

Al caminar y cruzarnos con muchos -niños, jóvenes, adultos y ancianos- los miraremos con los ojos del corazón... Hablaremos de ellos a Jesús y a nuestra madre, María...

"Tiempo de gracia con otras generaciones" es también el encuentro habitual en el mercado, en el grupo de "tercera edad", en la espera de la "cita médica"... Y tiempo de gracia muy especial es la celebración del Pan y la Palabra, en la Eucaristía parroquial, con el pueblo de Dios.

A la salida de la misa se comentan los proyectos más urgentes, se presenta a los recién llegados al sector, y se recuerda a personas ausentes, por causas muy diversas...

III. APERTURA SOLIDARIA UNIVERSAL

Siempre cultivaremos una apertura sincera a los hermanos de diferente raza, cultura y religión, de los cinco continentes. Apertura solidaria en y desde la propia comunidad y en compromiso con otros.

Acogeremos experiencias muy variadas nacionales y mundiales: desde la difícil carestía familiar de un vecino, debida al desempleo, hasta el servicio de aquellos que, en organismos solidarios internacionales, nos invitan a colaborar en causas muy serias, con un objetivo final: "Que toda familia tenga lo necesario para vivir con dignidad". "Que en todo el mundo se respeten los derechos humanos".

- Nuestra frecuente e intensa oración personal y comunitaria habitará nuestro corazón y nuestros labios pidiendo solidaridad.
"Señor, misericordia; que la justicia y la paz se abracen en un mundo de violencia, materialismo y desigualdad".
"Que los proyectos misioneros estén guiados por el Espíritu de amor".
"Gracias por el grupo solidario que acaba de renovarse"...

Los centros ecuménicos, en los que participaremos, son expresión de la universalidad del Evangelio. Su sólida formación ofrecida y la cita al "encuentro de oración en grupo" refuerzan la unidad en la diversidad.
¡Gracias, Señor, por las "misioneras de la unidad" y por fundaciones similares!
¡Gracias por la "Federación Ecuménica Internacional"! Su último encuentro de Rumania, con participantes de doce países europeos, nos orientó al interesante tema: "Hacia una tierra nueva y unos cielos nuevos".

Nos abriremos también a personas y grupos que, por lo que son y por lo que hacen, resultan con frecuencia interpelantes, cuestionadores y rompefronteras.

No podemos tener una reacción sistemáticamente negativa sobre lo desconocido o lo nuevo. Muchos, que anuncian un sano proyecto liberador, son incomprendidos. Este camino lo recorrió Jesús de Nazaret cuando anunciaba la "Buena Noticia del Reino". Y... ¡cuántos de nuestros fundadores saborearon la calumnia o la sospecha, sobre ellos!

El discernimiento: Evangelio en la mano y en el corazón es base profunda de orientación hacia los caminos del Espíritu. Y no está descontado que nosotros mismos seamos consultados a la hora de arriesgar. Señal de que, aunque mayores, nos sienten "servidores de la vida", en nuestro hoy y hacia el mañana. ¡Qué positivo es tener en nuestras congregaciones y grupos a "ancianos místicos y profetas", siempre seguidores de la Palabra de Miqueas!: "Ya sabes lo que el Señor espera de ti: que ames con ternura, practiques la justicia y camines humildemente con tu Dios" (Miq 6, 8).

IV. COMPROMISO CONCRETO EN LO COTIDIANO

Seremos peregrinos en la vida, en alguna "misión de voluntariado" que, a pesar de nuestros años, todavía podemos realizar, a favor del pobre, del solitario...

- En los "centros penitenciarios" los reclusos nos consideran como personas de total confianza con las que se pueden desahogar. Cuentan con nuestra cercanía y con nuestra discreción total.

Yo inicié esta misión de "visitadora de presos", en Santiago de Chile, en compañía de la hermana Consuelo, Hija de la Caridad. Las dos nos queríamos y nos ayudábamos mucho. En nuestras evaluaciones y comentarios siempre afloraba la expresión: "Los pobres nos evangelizan".

- En los hospitales, en los hogares de niños, en las residencias de ancianos, en familias desorientadas se nos acoge con esperanza. Una preparación adecuada para cada caso particular puede ser necesaria. Y se impone la consulta en la Congregación: "¿Me veis apto para esta misión, a pesar de mis años?".

No nos basta con la buena voluntad. Tenemos limitaciones propias de nuestra edad y otras que descubren los demás.

En esta misión viviremos ciertamente una renovación:

A nuestra salida de la cárcel de Meco-Madrid, donde dos ursulinas de Jesús visitamos a presas asiáticas, marcadas por la extrema soledad, siempre nos decimos:
"Recibimos mucho más de lo que ofrecemos. Y... salimos con más vitalidad".

¿Será que nuestra misión de cercanía da tanto "sentido a nuestra vida" que nos rejuvenece por dentro?... ¿Será que el cariño sincero, que sentimos por cada mujer sin libertad, mantiene el corazón alerta? "Feliz tú. Estuve preso y me visitaste".
La evaluación de todo compromiso será siempre realista, constructiva, periódica, contrastada, seguida de puntos de avance...

Y, sin duda, que en nuestro proceso, sentiremos la necesidad de pedir perdón. Perdón por múltiples debilidades y caídas. Perdón especial por el pecado que nos lleva a emitir una fácil y pobre crítica de los demás.

Y después del perdón, de la reconciliación con Dios y con uno mismo y con otros, el alma se ensancha, se abre hacia los hermanos hasta poder decir, con el obispo Pedro Casaldáliga: "Tengo el corazón lleno de
nombres".

Sí, en nuestro peregrinar, sentimos la necesidad de nombrar con gratitud y afecto a personas que dejaron huella, que marcaron ruta. Y también a personas en el dolor, la búsqueda, la soledad.

Además de Dios-Trinidad y de María; además de nuestros fundadores y de nuestra familia del cielo o de la tierra, y de muchas amistades o colaboradores, hay otras personas, otros nombres que anidan en el corazón. A continuación cito solamente a algunos hermanos de "nuestro tiempo" que ya están en el Reino del Amor y de la Paz, o que viven el retiro pastoral. Han sido y son "anuncio y profecía".

- Edith Stein, judía, carmelita y mártir del fanatismo nazi.
- Oscar Romero, el jesuita Ellacuría y sus compañeros mártires de El Salvador.
- Martín Luther King, defensor acérrimo de los derechos humanos.
Charles de Faucould, Pedro Casaldáliga, el Padre Hurtado, André Rochais.
- Teresa de Los Andes, carmelita contemplativa de Chile, Teresa de Calculta.
Rafael Arnaiz, trapense español, canonizado en 2009. Murió a los 27 años.
Ahora, estoy segura que estas personas y muchísimas otras nos acompañan. En parte, gracias a ellas y a mis formadores, yo he podido escribir, a mis 82 años, este tema: "El anciano sigue siendo un peregrino en la vida"

V. CANTAR CON MARÍA: ¡MAGA NIFICAT!

En nuestra larga historia de éxitos y fracasos, de dinamismo y cansancios, han predominado, sin duda, las razones para vivir la gratitud al Dios de la Vida, presente en nuestro camino. Nuestra plegaria unida a la de María, expresará:

- Un canto a la creación: cielos, tierra, seres salvajes, hombres y mujeres...

- Unión con la Iglesia peregrina y con la "Defensa de los derechos humanos".

- Gratitud a la comunidad que nos integra y nos convoca a la misión.
- Gozo ante los necesarios pasos hacia el ecumenismo, ecología, interculturalidad.
- Agradecimiento por la misión solidaria en países pobres, urgidos de pan y de amistad.
- Especial gratitud por la misión de nuestra congregación, con el carisma de adoración-encarnación-comunión en unión con todas las congregaciones, con su vocación y misión.

Y un sentimiento de particular gratitud:

- Por la motivación a acoger el don que representa cada país del mundo, con su riqueza, con su problemática, con su originalidad y búsqueda.
- Por la llamada a vivir la solidaridad profunda ante el dolor especial de los dos tercios de hermanos que viven en situación de extrema pobreza.
Es muy bello, profundo y gozoso terminar esta intercomunicación, uniéndonos a María y proclamar con ella: "El Señor hizo y hace maravillas, con gran amor, en niños, jóvenes, adultos y ancianos".

Para la reflexión

1.¿En qué te ha enriquecido la reflexión de esta anciana que escribe el artículo?
2. ¿Qué es lo que te parece más valioso del talante y afirmaciones de la autora?
3. Si tienes ocasión, sería bueno comentar en comunidad estas reflexiones, ante todo si en ella hay ancianos o ancianas.

Testimonio, nº 238. "Los ancianos tendrán sueños" marzo-abril- 2010
Elena, Religiosa española vivió diez años en Chile y El Salvador, y cinco en Rumania.

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