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ECUADOR: Campamento en Punta Blanca, Manabí

Centro Solidario La Bota, julio 2017

Como cada año el Centro Educativo de la Bota vive el cierre del año académico con una experiencia recreativa y formativa como es su tan anhelado campamento. en esta oportunidad vivido en Manabí

En abril del 2016 Ecuador sufrió el peor terremoto de su historia, y el epicentro del mismo estuvo situado en Manabí, región costa. De parte del gobierno se hizo un buen trabajo de retirar los escombros pronto, y en la reconstrucción participó junto a éste la solidaridad internacional. Hoy, la región costa sigue levantándose e intentando recuperar su ritmo productivo.

En el Centro Solidario La Bota, Quito, tenemos un gran empeño en que los niños conozcan y valoren su país, tan rico y diverso.

Cada año el curso lo concluimos con cuatro días de campamento, que intentamos que sea cada vez en un lugar diferente del país, según nuestras posibilidades, para que los niños vayan conociendo Ecuador. En el 2015 estuvimos en Mindo, región sierra; en el 2016 en Puyo, Amazonía. Y éste año 2017 en Punta Blanca, Manabí, región costa. Después de todo lo que esa región del país había sufrido, queríamos acercar a los niños su realidad de superación.

Partimos rumbo a Manabí el martes 25 de julio. Los hermanos de la congregación Santorum Comunion nos dejaron sus instalaciones gratuitamente. En el poblado de Punta Blanca ellos tenían un colegio, pero se derrumbó con el terremoto. Han reconstruido dos aulas y allí nos acomodamos.

Punta Blanca es un pequeño pueblo pesquero de gente sencilla. Su inmensa playa parecía sólo para nosotros. Los dos días completos que pasamos allí los niños se pasaron cada día más de cuatro horas en el agua, ¡y no se cansaban! Salían arrugaditos y felices.

El miércoles 26 el municipio de Jama nos facilitó movilidad para acercarnos a esta localidad y conocerla. Los esfuerzos por reconstruirla y volver a la normalidad son palpables, pero también lo mucho que queda por hacer.

Nos recibió el alcalde, don Ángel Rojas, quien tuvo la generosidad de regalarnos 50 libras de camarón. Fue muy generoso de su parte.

Al día siguiente, todos a pelar camarón. Sin planearlo, fue una buena inmersión en la cultura de la costa y sus medios de vida.

La recompensa llegó al medio día, con ceviche superabundante para todos: ¡riquísimo!

Todo el campamento tuvo como hilo conductor una historia de náufragos, nativos y piratas, que conducía a la conclusión de que debíamos cooperar para alcanzar nuestro objetivo. Después de una tarde gimkana y siguiendo muchas pistas, alcanzamos la conclusión a la luz de la luna en la playa la última noche: la clave del éxito es la cooperación.

De mayores estos niños seguirán recordando Punta Blanca por la sencillez de sus gentes y su vida laboriosa, por haber visto el mar por primera vez algunos, y por la hermosa vivencia de la convivencia y la cooperación.

Comunidad UJ La Bota, Quito