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Desde la comunidad de Córdoba: Mesa vecinal

Las Palmeras, barrio donde está inserta la Comunidad de Córdoba, está catalogada como una Zona de Necesidades de Transformación Social. A raíz de estas necesidades surge: LA MESA VECINAL

Córdoba: Barrio de Las Palmeras.

Una pequeña visión de la realidad en la que vivimos.

La barriada de Las Palmeras nace en Córdoba entre 1963 y 1964 como barrio de albergues provisionales para resolver de forma temporal e inmediata un grave problema de vivienda ocasionado por las graves inundaciones sufridas en aquel momento.

Después de 30 años llegaron nuevas viviendas, viviendas hechas desde la administración que, al no tener en cuenta la realidad del barrio y su forma de vivir, las condiciones de vida se fueron agravando por diferentes motivos. Los vecinos no estaban acostumbrados a vivir en bloques de casas, sino en casitas que daban a la calle; empezaron a venir nuevas familias muy desestructuradas, las necesidades eran cada vez mayores y las salidas pocas. El barrio de las Palmeras lo ocupamos 2.483 personas excluyendo a un número considerable de personas no censadas por las características de éste.

A raíz de estas necesidades surge: La Mesa Vecinal. Está compuesta por diferentes asociaciones y entidades existentes en el barrio: entre ellas nos encontramos nosotras, la Comunidad de “Ursulinas de Jesús”.

Siempre nuestro barrio de Las Palmeras.

Objetivos de la Mesa vecinal:

  • Coordinarnos para analizar la lamentable y extrema situación en la que se encuentra nuestro barrio.
  • Proponer alternativas desde la realidad del barrio, contando con los que aquí estamos y vivimos.
  • Colaborar para paliar los serios problemas que padecemos de muy diversa índole.
  • Solicitar a los “Cargos Públicos” civiles y religiosos el cumplimiento de la responsabilidad que asume, “especialmente con los más desfavorecidos y vulnerables”.
    De forma oficial nos reunimos una vez al mes todas las entidades que pertenecemos a la Mesa Vecinal, pero por la situación del barrio hay meses que nos reunimos varias veces.

Cuál es mi experiencia de participar en la mesa vecinal.

En primer lugar decir que me siento enviada por la comunidad para una tarea que forma parte de nuestra Misión común, “Vivir la Encarnación como mujeres consagradas al servicio del Reino, con los últimos de la tierra”.
Cuando yo llegué a la Mesa Vecinal tenía la andadura de un año, por lo que me tocaba buscar mi espacio, pero la verdad que no me ha sido nada difícil, son personas muy sencillas y saben acoger desde esa cualidad que los caracterizan, “Lo que soy y tengo te doy”, teniendo en cuenta que la mayoría de ellos no tienen nada. Esta acogida me ha ayudado a sacar lo mejor de mí y ponerlo al servicio del barrio.

Local de Información y Orientación

Local de acogida.

Este local surgió, desde la Mesa Vecinal, cuando desde la administración, y por causa de la crisis económica, se quitaron los puntos oficiales que había de orientación e información. Es necesario que la administración tome conciencia de la necesidad en este tipo de barrios y de la importancia de esos servicios y los restablezcan, por lo menos los puntos que existían, que son Andalucía Orienta y talleres de empleo, etc.…

A la vez que reclamamos a la administración, este local lo atendemos dos personas de la Mesa Vecinal, Rosario, que aunque no es del barrio, está colaborando con nosotros desde una opción personal y aportando toda su experiencia de trabajo en la administración y yo Salu.

Abrimos dos días a la semana lunes y Miércoles por la mañana de 10 a 13, atendemos a todas las personas que vienen con algún tipo de problema o necesitan información, orientación, rellenar impresos, etc…

A partir de mi experiencia de información y evaluación en el local he aprendido:

  • A descubrir el rostro de Dios, el Dios Encarnado en realidades sangrantes.
  • A escuchar, más allá de lo que se dice, de lo que se ve y de lo que oye.
  • A no tener prisa por el nº de personas que atiendo, sino, cómo las atiendo.
  • A relativizar cosas de mi vivir cotidiano, comparándolas con las situaciones que nos llega al despacho.
  • A resistir en condiciones adversas y no rendirme, porque “para Dios nada es imposible”
  • A conectar de nuevo con las familias, unas conocidas otras desconocidas.
  • A conectar con mis raíces sencillas, humildes, pobres… Y a valorar el camino recorrido y las personas que me han ayudado a ello.
Salu Sánchez-Cdad. de Córdoba
Julio 2013