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Desde Pudahuel-Chile a la Jornada Mundial de Jóvenes Río de Janeiro 2013.

Jóvenes de la Capilla Santo Cura de Ars en Santiago.

En la Capilla Santo Cura de Ars, donde está la comunidad de hermanas Ursulinas de Pudahuel, surgió un pequeño grupo de 6 jóvenes peregrinos, que con mucho esfuerzo y trabajo, ayudados por sus familias y personas de buen corazón solidario llegaron a la JMJ Río 2013.

Izq. a Der.: Fernanda Castillo, Boris Pérez, Scarlett Bravo, Kathy Monsalves, Pilar Hernández (udj), Aileen Molina y (en la parte inferior de la foto) Diego Osorio.

El grupo formado por seis jóvenes universitarios y una hermana ursulina Pilar Hernández, iniciaron su preparación desde el año pasado, reuniendo los recursos económicos e informándose de cómo sería el encuentro al cuál por primera vez participaban. Conscientes que no sólo iban un pequeño grupo, sino que representaban a una comunidad de fe que les enviaba como embajadores de la fe, entre tantas razas y culturas que encontrarían en Brasil.

Esperando nuestro lugar de alojamiento.
En la Inauguración de la Jornada, con nuestro lienzo.

Dios se hizo presente a cada paso, cada vez que una persona señalaba qué calle seguir, qué autobus tomar, por donde ir... esa presencia encarnada en la realidad de un pueblo que vive y convive con grandes contrastes, pero que fue capaz de acoger a más de tres millones de jóvenes con una sola intención: ¡Celebrar juntos que Cristo Vive!... Acompañados e impulsados por la sencillez del Papa Francisco.

Testimonios

Hola, mi nombre es Boris y participo en la Capilla Santo Cura de Ars junto con la Congregación de hermanas Ursulinas. Pertenezco al pequeño grupo que fue a la Jornada Mundial de Jóvenes en Brasil, que fue invitado a participar de una de las experiencias más espectaculares de fe que he vivido en el tiempo que llevo participando en la iglesia.

Boris Pérez

En un principio todo era nerviosismo y curiosidad porque era la primera vez que salía de Chile y no sabía con qué me iba a encontrar. Al llegar todo fue distinto, empezando por el clima claro, el ambiente ya era otro, comunidades esperando otras de diversos países cantando, gritando, todos felices, todos muy carismáticos. Todo eso me inundo el corazón de alegría, me hubiese quedado eternamente allí.

Luego de conocer un poco de Brasil y quedar maravillado con sus paisajes, nos dirigimos a los hogares que teníamos determinados. Al llegar fue un poco impactante el lugar visualmente hablando, pero la gente era demasiada acogedora, la buena onda, la preocupación y la disposición eran únicas y de verdad que se forman lazos gracias a ello, a pesar de los pocos días que estuvimos.

Vivir la misa y los encuentros fue genial, ver cómo viven su fe en otros países fue algo de otro mundo. Fue impresionante ver como creen y como se aferran a su fe en otros lugares. Es algo impagable.
El hecho de levantarse temprano, caminar kilómetros y kilómetros, estar parado al frío y cualquier cosa adversa que hayamos pasado, se pasa por alto al compartir con gente de otros pueblos, al sentir el cariño que se nos entrego, al ver a tanto joven viviendo todo esto por Cristo, más aún hoy que se dice que los jóvenes ya no creen, que no participan. De verdad que fue una experiencia maravillosamente gratificante y espero algún día poder repetirla, porque sí que vale la pena.

La aventura de una JMJ.

Cuando iniciamos los planes para ir a la Jornada Mundial de Jóvenes todo se veía muy lejano, algo difícil y casi imposible, pero finalmente lo logramos, y fue una de las mejores experiencias de mi vida.

Aileen Molina

Formamos un grupo de 7 personas para asistir a este encuentro, al llegar a Río (Brasil) tuvimos algunas adversidades, momentos no tan fáciles, por diversas razones, pero siempre llegábamos a una conclusión común: Dios jamás nos dejaba solos. De una manera a veces increíble, Dios ponía personas en nuestro camino, recorríamos grandes distancias y nunca nos perdimos, porque siempre, incluso sin preguntar, había personas que nos guiaban hacia donde íbamos. Conocimos grandes personas en este viaje, destaco a la familia que nos acogió (en Paciencia), personas de muy buen corazón siempre dispuestas a darnos lo mejor, sin pedir nada a cambio, demostrándonos el amor de Cristo sólo con una sonrisa, cuánto nos enseñaron nuestros hermanos brasileños de cómo viven su fe.

Cuando vimos al Papa Francisco, el sentir que el objetivo estaba cumplido nos dio una gran felicidad, su sencillez, carisma y cercanía con nosotros era algo impactante, cada una de las palabras se nos quedaron grabadas. Era emocionante ver tantos jóvenes allí reunidos, de diversos países del mundo, sólo por una causa: el amor a Cristo, creo sinceramente que Él quiso que estuviera allí y espero no defraudarlo.

Comienzo escribiendo esta gran experiencia, dando las gracias a Dios por permitirla pero también agradeciendo a toda la gente que estuvo detrás de este viaje, en especial a mis padres y a las hermanas Ursulinas. Es difícil describir todo lo vivido en solo una plana pero seria bueno recordar desde que un pequeño grupo de jóvenes nos decidimos por participar en la JMJ de Rio, mucho esfuerzo y mucha fe fueron necesario para lograrlo pero eso hizo aun más fuertes los lazos del grupo y la forma de vivir el encuentro.

Diego Osorio

El solo hecho de estar con millones de jóvenes convocados y compartir junto a ellos no por la razón de ver al Papa Francisco sino que siguiendo el llamado de Cristo y de vivir la fe como los jóvenes debemos hacerlo, con alegría y fraternidad. Y como no hacerlo con la maravillosa gente que nos recibió en Paciencia, personas que no conociéndonos abrieron sus brazos para recibir y de verdad hacernos sentir en casa, y lo más importante personas que de verdad estaban alegres de que los peregrinos fuéramos sus alojados, personas que con mucho esfuerzo nos dieron lección de como ver en el prójimo a Cristo. El compartir esas largas caminatas en nombre de Cristo, el peregrinar y llevar el estandarte de mi país bien alto y representar a mi capilla Santo Cura de Ars, el encontrarme con compatriotas y hablar con ellos como si nos conociéramos de toda la vida, son pocas las ocasiones que un ambiente tan lleno de amor se logra pero cuando se hace en nombre de Cristo, aumenta al triple, se crean lazos fraternos con personas lejanas, y así es como llegue a mi casa, lleno de amor para compartir con mis seres queridos. El solo hecho de vivir la eucaristía en diferentes idiomas y con diferentes culturas, el ver un Papa que se asemeja mas a lo que era Jesús y que con sus palabras nos ha motivado a volvernos a los inicios de nuestra iglesia, al vivir con fe, alegría y amor como base fundamental de nuestra vida, en incitarnos a formar lio y a cambiar lo que esta mal en el mundo, en ser discípulos y no solo predicar la palabra, si no vivirla, es un regalo que aumento mi fe en nuestra iglesia y sobre todo en el mundo.

De todas las frases y homilías que escuche del Papa me quedo grabada la siguiente: “Pon fe, y tu vida tendrá un sentido nuevo. Pon esperanza y cada día estará iluminado. Pon amor, y tu casa estará construida sobre roca. Pon fe, pon esperanza, pon amor”. Y con ella quiero darle sentido a mi vida y a todo lo que hago poner fe esperanza y amor en cada acción que realice , la JMJ de rio 2013 en ello cambiara mi vida , en vivir mas aun en amor.

Para ver nuestra experiencia en video haz click aquí:
http://www.youtube.com/watch?v=yZOt...