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Córdoba : Las Ursulinas en el barrio de Las Palmeras

Fachada de nuestra vivienda. Nuestro piso es el tercero.


Voy a compartir con vosotras lo que he podido descubrir desde mi llegada el 8 de octubre de 2011 a Córdoba, para que os deis un poco cuenta de esta realidad.

Llegué a un barrio situado al sur de Córdoba, cerca de la línea del AVE, de unas carreteras y de unas tierras sin explotar, secas por el sol pero verdes en cuanto llueve un poco. A 2 Kms, se encuentra un centro educativo para menores, cerrado, despachos de empresas; al otro lado de la autopista, un gran centro comercial al que sólo se accede en coche y donde se encuentra de todo.
Nuestro barrio se llama «las palmeras» donde hay presencia ursulina desde hace 37 años.

Tres hermanas españolas me acogen en la comunidad: M. Ángeles y yo, acabamos de llegar y buscamos sin prisas cómo estar presentes en el barrio. Teresita, que estuvo aquí anteriormente se hace presente entre las personas del barrio, enfermas o que no pueden salir de sus casas. Participa en la asociación de mujeres del barrio en costura y algunos trabajos artísticos para decorar su vivienda. Isabel, presente desde hace más de 10 años, trabaja gratuitamente en la asociación KALA que acoge en estos momentos a 5 inmigrantes.
Descubro que Dios me ha traído aquí Las Palmeras de Córdoba, QUE ESTÁ SIEMPRE PRESENTE EN MI VIDA.

Las palmeras abundan en el barrio y de ellas recibe el nombre.

Descubro que las mujeres o hijas ocupan un buen lugar en esta organización social y la vida « en familia/ tribu » aumenta. Se reúnen en el patio al atardecer cuando refresca, y nosotras damos un paseo casi todos los días para charlar un rato e intentar contactar con ellas; yo les digo «soy francesa y no entiendo muy bien vuestro acento» «enséñame».
Por el momento, nuestra línea misionera es la de ESTAR ALLÍ, escuchar, estar presentes en sus grupos y seguir sin cansarnos, perseverar gratuitamente.

Uno de los patios donde nos encontramos con los vecinos, mujeres...

Descubro que, en nuestro barrio las familias se conocen desde hace tiempo; que todos velan por la limpieza de lo que les es común en el interior de los «bloques».
Descubro que nuestro bloque nº3 (parte del edificio) está muy limpio. Cada vivienda es responsable de la limpieza, nosotras también, por supuesto. Las mujeres están orgullosas porque nuestro barrio está reconocido como el más solidario y el más cuidado de todos los que componen la ciudad de Las Palmeras.

Iglesia S. Antonio María Claret: Es nuestra Parroquia.






He visto la pobreza, el desierto espiritual de la ciudad de Las Palmeras. Lo constaté el domingo por la mañana en la misa pero, aún más en estos tres días de preparación a la fiesta de la parroquia S. Antonio María Claret en que pocas personas se comprometieron, pero, a pesar de todo la fiesta resultó bien. Muchos símbolos y textos del fundador de los claretianos, seguida de una «comida de convivencia». Unas veinte mujeres del barrio vinieron a la comida con su familia y fue muy bueno ; las abuelas se marcharon con peluches en los brazos que consiguieron en una tómbola gratuita.
Hablé sobre todo con 2 mujeres, llamadas Pili (María del Pilar), madre e hija con el mismo nombre como aquí se acostumbra ; pude intercambiar con ellas que solían venir a las vendimias cerca de Perpignan. «Ahora las máquinas reemplazan a las personas y nos quedamos aquí» me dicen –en medio de suspiros que lo dicen todo.

Tengo mucho que aprender aquí en medio de esta cultura que es el mundo andaluz y al que ya amo.
He descubierto en mi los frutos y la riqueza de toda una vida en congregación, vivida de una manea que llamo «privilegiada para mi» y que me sirve de mucha ayuda para este envío en misión en España; he aprendido mucho por los encuentros internacionales de todo género y por las comunicaciones escritas, entre ellas «Cor Unum» y hoy la pg. WEB, «La Familia de la Encarnación». Por ejemplo, puedo intercambiar con las 3 hermanas de aquí sobre América Latina pues las 3 estuvieron allí; y es una gran cosa tener entre nosotras un espacio de conversación común.

La Comunidad de Córdoba: M. Ángeles-Françoise-Teresita-Isabel.

Con las hermanas, vivo sencillamente una adaptación a los lugares comunitarios, a los ritmos de vida del país y de la comunidad. Constato que me expreso fácilmente en español ; sin embargo, constato cada vez más que comprendo pocas cosas de las conversaciones, incluso, entre las hermanas. Me encuentro muy lejos de conocer todo el diccionario y de entender los diversos acentos y expresiones. De este modo me doy cuenta que a menudo no entiendo la hora de la reunión o quién la prepara o el desarrollo del día o lo esencial de una pregunta o situación sobre la que las hermanas hablan o discuten.
Así aprendo a preguntar, a informarme, a callarme, a sentirme extranjera y sola por el contexto o la lengua, a ser curiosa, a estar atenta, con los ojos abiertos, contrariada, frustrada y a encontrar en mi misma los recursos para acoger la diferencia y a dar de mi misma.

Sin embargo hoy por hoy no puedo estar más a gusto en la comunidad; cada una hace lo imposible para que me adapte y que sea feliz aquí.


Estoy feliz al compartir con vosotras mis descubrimientos y estoy muy unida a vosotras. No olvidéis tenernos presentes en vuestra oración o por otros medios, así, gracias a vosotras, seremos un poco menos «un barrio ignorado».


Sr. Françoise Oger

Comunidad de Córdoba que, en su momento, colaboró activamente con la ASOCIACIÓN ENCUENTRO EN LA CALLE
Asociación "ENCUENTRO EN LA CALLE"