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Chiloe: Celebramos la Pascua de la hermana María Larragueta.

La conversación, pena, acción de gracias giran entorno, la Hna. María, para muchos(as) es la “Madre María”.

Hna. María Leoncia Larragueta

Tantos momentos vividos, en comunidad, en el colegio, en la vida…solo nos queda dar gracias a Dios por esta gran mujer, que fue la Hna. María para la Congregación y para toda la tierra chilota donde día a día dio lo mejor de ella misma…donde busco caminos nuevos para la educación de los niños(as) y jóvenes de esta tierra.

Una mujer profundamente misionera, entregada, que no tenía miedo al sacrificio ni a las dificultades, trabajadora y luchadora. En tiempos difíciles su lema era “Navarra siempre adelante”. Confiaba el porvenir a la Providencia y a menudo se le oía decir dejémoslo conducir por el “Hilo de la Providencia”.

Siempre educó poniendo a María, como modelo de mujer y de madre, como persona a seguir, a imitar. Su fortaleza, su genio, su lucha, fueron haciendo fecunda su misión en esta tierra, de años de entrega donde hizo de “todo” barrer, pintar, educar, trabajar en el campo todo por amor a Jesús Verbo Encarnado y a las niñas y jóvenes que el Señor les confío. Nos quedamos corta en nuestra expresión ante la figura de la Hna. María, pero lo que hizo en estas tierras esta a la vista de generaciones de niñas formadas.

Su herencia espiritual como hermana nos desafía a seguir su legado en el hoy y aquí de nuestra historia donde sus sueños se hicieron realidad ¡Gracias Hna. María! Desde la casa del Padre acompáñenos en estas tierras.

El sábado 03 de marzo del 2012, en la Parroquia celebramos una Eucaristía por ella, muchas ex alumna(as) nos acompañaron ya que invitamos por radio. Fue una eucaristía muy significativa. Ese mismo día se planifico una Eucaristía en la comunidad Educativa “El Pilar”, la que fue entrañable. Acción de gracias por esas mujeres que cruzaron por primera vez el Atlántico. En esta ocasión los recuerdos de la Hna. María estaban a flor de piel, las lagrimas y los testimonios, es el recuerdo de una mujer que creyó en los jóvenes de esta tierra es el testimonio de una vida, que se hace fecunda y que es ofrenda.

Misa celebrada por su Pascua, coro integrado por alumnos y profesores del Colegio y Liceo "El Pilar" de Ancud.

TESTIMONIOS

Mi testimonio acerca de la hermana María – por Petronila Yáñez

Cuando empecé a trabajar como profesora, con las Hermanas Ursulinas, en 1973, la Directora de la Escuela Particular N°15, era la Hna Rosa Cárcamo y funcionábamos en dependencias del Seminario Conciliar, en la calle Errázuriz, en cuatro salas, baños, cocina-comedor y un hall. La Hna. María era Superiora y Directora de la Enseñanza Media, que era la Escuela Técnica, si la memoria no me falla.
Dos o tres años más tarde, la hna. María fue mi Directora, cuando ya estábamos en la vieja casona de calle Aníbal Pinto, donde trabajamos tantos años, tan a gusto y yo aprendí tanto de esta Hermana. Al comienzo le tenía miedo, porque hablaba fuerte y me parecía que estaba enojada, una vez se lo dije y ella se rió mucho.
Lo que siempre admiré fue su dedicación al trabajo de la escuela, preocupándose de todos los detalles, pendiente de todo, sabiendo lo que pasaba y siempre dispuesta a solucionar los problemas que nosotras les presentábamos. Cuando llegábamos en la mañana ya andaba ella por ahí, conversando con los niños, mirando el patio o en las salas. Para la Hermana María, me parece a mí, el trabajo era su manera de hacer lo que Dios quería de ella.
Luego, en el trato con nosotras, con los profesores, era delicada y respetuosa. Aunque muchas veces tenía razones para molestarse, siempre su trato fue gentil y cariñoso. Tenía buen humor, se interesaba por la familia, por nuestros esposos, por nuestros niños y si alguno de estos enfermaba, la Hermana jamás negaría un permiso para atender la enfermedad.
Para las Fiestas Patrias, nos compraba empanadas y en Navidad nos regalaba algo: muchas veces conseguía alimentos de Caritas Chile y nos repartía harina, queso, mantequilla. Eran otros tiempos y la subvención que recibía el colegio era inferior a la de las escuelas fiscales, de modo que estos aportes eran recibidos con profundo agradecimiento.
En la meda de la sala de profesores, siempre hubo tarros de miel para el desayuno y en ocasiones especiales, como al regreso de algún viaje, chocolates, galletas. Así nos regaloneaba la hna. María.
La oración con los niños, estuvo siempre a su cargo. Tenía una voz clara y fuerte y entonaba cantos como “Gaviota que vives cerca, muy cerca del mar…” “Acabo de despertarme, Tengo en casa a mi mamá”. Todos las aprendimos a cantar con los niños y cada día hacia la consagración a María con los niños.
Una vez me dijo que ella tenía el voto de las almas valientes, que era ofrecer al Señor lo bueno que hacía, para la salvación de las almas del Purgatorio. Ella confiaba del todo en su Padre Bueno.
Amaba la disciplina y los niños de entonces, eran muy obedientes. Las salas muy limpias y cuidadas y la presentación personal de los chicos debía ser “impecable” La Hermana “pasaba el dedo y se daba cuenta cuando no se limpiaba el polvo.

Sra. Petronila Yáñez, profesora del Colegio, dando su testimonio en la misa.

Yo trabajaba en una de las salas grandes, con tremendas ventanas. Le pedí cortinas y nos las puso hermosas y de muy buena calidad. Hasta antes de derribar la sala, aún estaban. Claro que cuando le pedía muchas cosas me decía “Señora Peta: contra el vicio de pedir, la virtud de no dar”, pero al poco tiempo, al regreso de sus viajes, llegaba con lo que habíamos pedido.
Subía a San Francisco, a Misa de las nueve. Creo que jamás faltaba, como tampoco faltaba a la celebración del Te-Deum en Fiestas Patrias
La Hermana María nos deja un hermoso regalo. Su paso entre nosotros, su espíritu de entrega a su apostolado, la educación. Si los profesores andamos en busca de un modelo de educador o educadora, en ella tenemos uno. Mujer admirable, sencilla, bondadosa, con un corazón de oro, inflamado de amor por Cristo .Una Ursulina que deja para nosotras un recuerdo imborrable.
Por eso, agradezco al Señor, por la vida de la Hermana María y por la presencia de las Hermanas Ursulinas en la Iglesia y particularmente en la Iglesia de Chiloé. Me siento profundamente unida a estas mujeres consagradas al servicio de Dios y al trabajo con la gente de Chiloé-Estoy orgullosa de trabajar con esta Congregación en la construcción del Reino .Así como Hermana María Larragueta, hay otras Ursulinas que están trabajando cada día con tesón por hacer de esta tierra un lugar donde todos los hombres descubran que Dios nos ama con ternura de Padre-Madre.

Marlene Ojeda, ex-alumna.

"…Soy ex alumna de este colegio, y muchas veces estuve parada en este mismo lugar escuchando el sermón y por qué no decirlo también los retos que nos deba la hna. María.
Más que repetir los testimonios que ya hemos escuchado quiero dar gracias por haberla conocido, y creo que quienes estamos aquí hoy nos sentimos orgullosos(as) de haberla tenido entre nosotras(os), la hna. María era una mujer de verdad, que vivió y trabajó para Cristo con pasión, que era capaz de transmitir el amor que le tenía a Jesús, que impartía respeto ante grupo de adolescentes rebeldes que con sus palabras quedábamos admirados(as) de su capacidad para convencernos.
Espero que todos quienes le conocimos y compartimos con ella podamos tomar un poquito de su huella para aplicarla a nuestras vidas, como mujeres, esposas, esposos, hijos, hijas, estudiantes o profesionales, que su paso por esta vida ayude a que seamos cada día mejor.
Estoy segura que ella está gozando del Reino de los cielos. ¡GRACIAS!"
Marlene Ojeda.