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Chile fraternidades : compartiendo la vida

Testimonio en mi camino de Fe

Mi nombre es Alejandra Ormazábal Ríos, llegue a los 7 años al barrio de la parroquia Santo cura de Ars en la comuna de San Miguel, en Santiago de Chile; ahí viví una hermosa y sencilla infancia. Mis primeros acercamientos a Dios se los debo a mi familia.

Fue a los 15 años que descubrí que el Señor me llamaba y comencé a acercarme a la Iglesia donde he colaborado por varios años en las colonias urbanas, fue bello servir y acoger a los niños que no podían salir de vacaciones.
Luego me aparte por muchos años de mi parroquia y me fui a otra comuna, ya casada y en plena crianza de los hijos… ahí sentí que el Señor me llamaba a construir la iglesia domestica…es bello y difícil acompañar a los hijos…vivir sus etapas y crisis… siempre sentí un gran apoyo de mi esposo en todo este proceso…durante esos años era yo la que me apartaba del Señor, el siempre estaba conmigo.

El momento más difícil de mi vida fue una crisis matrimonial, que me dejo partido el corazón, pero el Señor me puso las personas indicadas.,y mi esposo y yo iniciamos un camino de reconciliación.

El Señor nunca me ha abandonado, siempre está en lo cotidiano, me pone personas, me enciende luces en mi corazón, que me ayudan a discernir qué es lo mejor para mi…siento su amor incondicional.

Hoy ya tengo 47 años y siento que Él quiere que sea más plena como persona y creyente, eso lo fui descubriendo hace dos años cuando comencé a participar el al oración mensual abierta a otros que realiza la fraternidad de santiago en una sala de mi parroquia. Es una misión silenciosa pero llena de sentido para los tiempos actuales. Oración, cercana y con profundidad que fue haciendo un camino en mi corazón. Ahí nos encontramos madres de familia y que trabajan, personas más jóvenes solteras y personas de la tercera edad; que viven las secuelas de este mundo acelerado. Ahí nos detenemos, miramos al Señor y nos dejamos mirar por ÉL. Alrededor de la PALABRA recobramos fuerzas para ir a nuestros hogares, trabajos y servicios.

Hace nueve meses que me integre activamente en las Fraternidades de Chile, en la comunidad Ursus –Tei, de santiago. Bello camino de conversión, en comunidad.

Vivir la fe en comunidad es otra cosa… me siento acompañada, sostenida, y el Señor nos nutre. Cada vez que nos encontramos, salgo renovada a la misión en el dia a dia en mi hogar… con mis familiares, especialmente atenta de cuidar a mi madre.

En la comunidad me siento valorada y querida, con confianza puedo dar mis talentos y sentirme más completa como persona. Les ofrecí talleres de arte, que importante dar en gratuidad lo que se te ha regalado.

Ahí en la comunidad aprendo a hacer pausa y encontrarme con mi fe, a cultivarla, potenciando mi vida cotidiana. Que bello orar y encontrarse con los otros…recrear la vida… animarnos mutuamente.

Y siguen los regalos, he asistido a un encuentro de la Familia de la Encarnación de Chile, donde vi que grande es el amor del Señor por cada uno de sus por sus hijos e hijas… al igual que a mí, el Señor les sostiene a cada una/o en sus vidas y les acompaña en las distintas misiones.

Participé en la asamblea anual de las Fraternidades de Chile, tuve que viajar al norte; hasta Freirina y allí conocí a 22 personas de distintos lugares de Chile que se encuentran para reafirmar su fe en Jesús, Verbo Encarnado. Sabemos que la iglesia vive momentos difíciles, entonces es tan reconfortante estar en estas instancias y junto al Señor revitalizarnos para seguir con nuestra misión permanente, en donde vivimos y trabajamos.

Que más de decir, Feliz con lo que me ha tocado vivir: “NUNCA ES TARDE PARA EL Señor”. Gracias, gracias Señor por todo lo que me regalas, para que sea plena y viva en abundancia… y desde esa abundancia de amor servir desde el corazón…